Los trabajos de Hércules II Abril 22, 2008
Posted by nakago in Mitos.trackback
El primero de los doce trabajos que el rey Euristeo le encomendó debía tener lugar no lejos de Tirinto. En efecto, habían llegado noticias de que los campos de Nemea, cerca de Corinto, hacía tiempo que eran devastados por un león, que cada noche bajaba de las colinas y mataba animales y hombres. Los campesinos de la región estaban aterrorizados y se quedaban en sus casa incluso durante el día.
- Hay que matar y desollar al león – le dijo Euristeo - Tienes que volver con su piel para demostrar que está muerto realmente. Ten mucho cuidado porque dicen que no hay arma que pueda atravesar su piel.
Hércules tomó la espada, la lanza, una robusta maza y una red, se lo echó todo al hombro y partió. Dos días después, habiendo sabido por un pastor que el león se escondía en una gruta de la montaña cerca de allí, se dirigió hacia ella. Pronto amanecería y Hércules se escondió detrás de unos arbustos a la entrada de la caverna, en espera de que el león volviera de su cacería nocturna. Lo vió avanzar despacio, pasar furtivamente de arbusto en arbusto con las quijadas chorreando sangre.
Impávido, Hércules se plantó delante de él y, cuando alzó la lanza, el león se detuvo. silbó el arma en el aire y el león dió un salto. Hércules había apuntado bien, pero la lanza se dobló lastimosamente contra el pecho del animal. Intentó entonces clavarle la espada en un costado, pero no obtuvo un resultado distinto del que habría obtenido si la hubiese clavado en una dura roca. Rugiendo, el león se dio la vuelta y atacó también. Hércules tiró la espada al suelo y empezó a manejar la maza con todas sus fuerzas. El animal apretó las mandíbulas y se tambaleó bajo los golpes; luego, cuando Hércules empezaba a adquirir ventaja, huyó a la cueva.
Hércules se dió cuenta de que no le serviría ningún arma y decidió recurrir a la estucia. Tapó con la red la entrada de la cueva y se deslizó al interior a través de otra abertura que había en la roca. atrapada en aquel estrecho espacio, la fiera retrocedió hasta la red rugiendo amenazadoramente. Veloz como el relámpago, Hércules se echó encima de ella y consiguió ahogarla apretando fuertemente con sus manos formidables.
Se detuvo un instante, preguntándose cómo haría para desollar al león si no había cuchillo que pudiese hacer un corte en su piel, cuando le vino una idea. arrancó una de las corvas mandíbulas del animal y se sirvió de ella como de una hoz para cortarle la piel; luego se la enrolló al cuerpo y volvió a Tirinto.
CONTINUARÁ
Comentarios»
No comments yet — be the first.